La confección artesanal de calidad como valor diferencial acompaña a Manuart des de principios del siglo XX. La naturaleza familiar de la empresa y su continuidad generacional ha favorecido que, pese al paso de los años, la estima a la profesión permanezca siempre presente en cada uno de nuestros artículos.
La primera ampliación del negocio llegó con la adquisición en 1945 de un antiguo taller de encuadernación de fotografías y después de unas décadas de funcionamiento. Fue en ese momento cuando la empresa se convirtió en un taller industrial de encuadernación. Con la nueva infraestructura, la empresa amplió su red de distribución a nivel estatal. En 1985 se incorporó la segunda generación en las riendas de Manuart y, con ella, se profesionalizó la gestión de la empresa concluyendo, así, el período de estructura familiar. Una vez más, los cambios internos desencadenaron oportunidades de negocio que se materializaron en una especialización de la gamma de productos (álbumes y presentaciones) y una nueva ampliación de la red comercial que trasladó la marca a la mayoría de países europeos.